lunes, 18 de abril de 2016

Perdón Euskadi, estábamos equivocados

Querido Arnaldo,

ayer mi familia y yo encendimos la televisión para escucharte. Queríamos saber qué había cambiado en ti tras seis años y medio en la cárcel, y nos decepcionaste bastante. Tenías la oportunidad, otra vez, de romper con un pasado de terror y daño, y no lo hiciste, volviste a intentar justificar cosas injustificables, y aunque comparto tu apuesta por el futuro (por mucho que queramos cosas muy diferentes para Euskadi), sigues preso de tu pasado. 
Me da pena que la sociedad vasca sigamos sin ponernos de acuerdo en construir todos juntos una Euskadi en paz y libertad, sin rencores y sin violencia, pero con justicia y con memoria, sin revanchismos y sin intención de implantar un relato partidista sobre otro, pero con el firme convencimiento de enseñar a nuestras generaciones futuras que aquí se amenazaba, se extorsionaba y se mataba a las personas por el simple hecho de pensar diferente a ti. 
¿Violencia policial? Por supuesto que la ha habido, y la condeno con todas mis fuerzas, como también condeno el terror de ETA. Nunca me ha gustado jugar al "y tú más", y siempre he apostado por condenar lo que creo que está mal. Vosotros condenáis la violencia ejercida por el Estado Español, pero enmudecéis cuando se trata de condenar el terrorismo etarra...¿Por qué Arnaldo, por qué? Tú siempre alardeas de ser un socialista convencido, pero el socialismo trata de sentir como propia cualquier injusticia que ocurra en cualquier parte del mundo, y vosotros habéis callado y seguís callado ante la mayor injusticia que hemos sufrido en Euskadi. 
¿Dispersión de presos? Por supuesto que es injusto que cientos de familias tengan que hacer miles de kilómetros, y voy a defender donde sea y ante quien sea que los presos vuelvan a Euskadi. ¿Que el gobierno del PP es un obstáculo para el futuro de Euskadi? Por supuesto que lo es, pero eso no puede servir de excusa para seguir dando pasos hacia el desarme de ETA.
Prefiero verte dando entrevistas, antes que verte en la cárcel, te lo digo con el corazón, porque creo que eso nos hace una sociedad mejor. Pero especialmente me gusta cuando reconoces la labor de personas como Egiguren o Zapatero. Lo que no me gusta es que quieras mostrarte ante la ciudadanía vasca como un mártir o un héroe de la paz. Los verdaderos héroes de la paz son las personas que sufrieron durante décadas el terror de ETA, y especialmente los que hoy no están aquí para contarlo, porque los asesinaron cruelmente, a muchos de ellos de forma cobarde con un tiro en la nuca. Y eso es lo que tenemos que contar Arnaldo, y eso es lo que nunca se nos puede olvidar. Cada vez que bajo a la sede de mi pueblo me empequeñezco al ver que todavía siguen activadas las cámaras de seguridad, y que nuestras ventanas siguen teniendo barrotes, y recuerdo las numerosas veces que la sede apareció en llamas, y sobre todo al ver el cuadro de Fernando Buesa en la pared. Recuerdo las palabras de mi abuela cuando le dije que había decidido afiliarme al PSOE en el año 2013. Me dijo que tuviera cuidado, a ver si me iban a hacerme algo, y yo le respondí que ETA ya no mataba, que el miedo se había terminado, y que por fin éramos libres.
Pero el recuerdo de miedo imborrable de mi abuela, es el mismo que sufren miles de personas en Euskadi, y son a ellos, los que defendieron la paz y la libertad incluso con su vida, a los que les debemos tanto. Y por eso te digo que ayer mi familia y yo salimos decepcionados con tu entrevista, porque pensábamos que después de seis años y medio en la cárcel dírias algo diferente respecto a la violencia de ETA, pero ya vimos que no. Y no podremos construir una Euskadi más justa sin reconocer todo el daño causado, porque seguís teniendo la mochila cargada de un pasado que sigue persiguiéndoos, y que no nos deja empezar una nueva etapa de libertad. Así como tampoco podremos construir una España más justa mientras que no se condene el franquismo y saquemos a los muertos de las cunetas. No por cambiar el pasado, ni por rencor, ni por odio Arnaldo, simplemente por justicia.
Pero me gusta ser optimista, y lo soy cuando veo a Sara Buesa hablar de su padre, hablar de ETA, hablar del futuro, hablar de ti...Porque así como estoy convencido de que la inmensa mayoría de la sociedad vasca estaba harta de tanto sufrimiento, estoy convencido ahora de que los vascos y vascas queremos mirar hacia adelante, porque tenemos un futuro prometedor, pero eso sí, sin olvidar a los que dejaron atrás. 



martes, 5 de abril de 2016

¿POR QUÉ BRUSELAS SÍ, SIRIA POCO Y SUDÁN DEL SUR NADA?

Decía Gramsci: “Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partidario. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.” Y creo que no hay mejor forma de empezar esta reflexión que hago sobre por qué la vida de unas personas vale más dependiendo de donde vivan.
Siempre que empiezo a hablar sobre los muertos de primera y muertos de segunda, hay un listo que me responde que se trata del kilómetro sentimental, ese que dice que el interés por un hecho cualquiera es inversamente proporcional a la distancia que nos separa de la víctima. A mayor distancia, menor interés.  Yo inmediatamente le respondo que una tragedia en Australia tendría mayor repercusión que exactamente la misma tragedia en Chad, por lo que la distancia no es un factor importante, sino la cultura occidental. Nos han educado, en gran medida influenciados por los medios de comunicación, el cine, la música… que las personas occidentales valen más que los demás. Quizá no de forma explícita, pero ¿quién ha visto una película iraní? O ¿quién ha escuchado música sudafricana? Nadie. En cambio, todos sabemos el último éxito de Adele o la última película de Steven Spielberg, por muy lejos que estén.
Pero yo siempre me he considerado una persona muy optimista, y creo que si nos han educado para que pensemos así, todavía estamos a tiempo de darle la vuelta a la tortilla, de enseñar a las generaciones venideras  que nadie es más que nadie, y que la vida más pequeña vale mucho más que cualquier país del mundo, por muy fuerte que éste sea.
Hago esta reflexión a raíz de los atentados de Bruselas, en los que 32 personas fueron brutalmente asesinadas a causa de un atentado por parte de ISIS. Absolutamente todas las cadenas cortaron sus emisiones y conectaron con sus corresponsales en Bruselas. Durante los siguientes días las portadas de los periódicos y las aperturas de los telediarios abrieron con la misma noticia: “Qué malos son estos de ISIS” Y por supuesto que son malos, por supuesto que están haciendo mucho daño, pero Europa tiene gran parte de la culpa de todo lo que está pasando, y siguen empecinados en hacernos ver que de nuevo esto vuelve a ser una guerra de buenos contra malos, pero la geopolítica no funciona así.
Pero no pasa lo mismo cuando el atentado es en Siria, y cierto sector de la población (el mismo de siempre) nos quiere hacer ver que eso es el pan de ellos de cada día. Quieren normalizar cosas que no son normales. No señores, no es normal que en Siria hayan muerto más de 400.000 personas y que no hagamos nada, no es normal que miles de niños sigan muriendo a causa del hambre, no es normal que el 1% de las personas del mundo posea más que el 50% de la humanidad. No, no es normal, y no podemos dejar que nos engañen.

Tampoco es normal que el conflicto sursudanés no exista a ojos de occidente. Que el salario de los milicianos sursudaneses sea violar mujeres, o que se haga del hambre un arma de guerra. Tampoco es normal que haya dos millones de desplazados en esa guerra civil y nadie haya hablado de ello, de que familias tienen que comer hierba para sobrevivir. Ni es normal, ni podemos permitir que lo normalicen. 
Porque claro, de Siria hablamos algo porque a Rusia y a Estados Unidos les interesa, y porque Europa está recibiendo millones de refugiados, ¿pero si no fuera así cómo se llamaría el conflicto? Pues seguramente se llamaría Sudán del Sur…
Me gustaría terminar con dos frases del Che Guevara que decía:
“Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.”
“No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.”

jueves, 10 de marzo de 2016

Comunica y vencerás

Estoy realmente harto de que existan muertos de primera y muertos de segunda. Pondré un ejemplo muy gráfico: estuvieron hablando durante meses de los terribles atentados de París, además, llenaron las portadas de los periódicos internacionales y todos los telediarios abrieron con una primera plana de Bataclán. Por el contrario, de los 147 muertos de la universidad de Garissa hablaron durante escasos segundos en la parte final del telediario (esa que nunca nadie ve). Nunca entenderé el porqué de esa diferenciación; son los mismos sueños, las mismas ganas de vivir, los mismos proyectos de futuro los que se ven dinamitados por las guerras y el terrorismo, hacer distinción de ello nos convierte en una raza despreciable. 

Seguramente el más claro ejemplo de la relevancia de los medios de comunicación para generar opinión pública durante el pasado año haya sido las terribles imágenes de las decapitaciones realizadas por el autodenominado Estado Islámico. Todos hemos visto dichas imágenes, así que no perderé tiempo en resumirlas, aunque sí me gustaría hacer una reflexión sobre ellas. ¿De verdad ISIS es tan peligroso como nos quieren hacer ver? Es cierto que sus técnicas son atroces, pero en otros lugares del planeta se cometen barbaridades y nadie dice nada (Los monjes budistas radicales del movimiento 969 en Birmania han matado a miles de musulmanes de forma atroz, produciendo una limpieza étnica brutal). Pero, la insistencia de los medios de comunicación occidentales sobre estos temas, ¿se debe al morbo que éstos generan o por el contrario es marketing que fomenta la islamofobia? (Por cierto, me gustaría puntualizar que la palabra islamofobia no está recogida por la RAE, en cambio, hispanofobia sí…Creo que eso dice mucho de nosotros y nuestra cultura).

Sabemos que las prácticas de ISIS son completamente terribles, pero ¿hace falta que las veamos día tras día en los telediarios de forma tan clara y concisa? En contraposición a este tema, ¿alguien se imagina ver en las portadas de los periódicos cómo un marido asesina o viola a su mujer? Es una lacra que nos concierne mucho más cerca, pero a ningún medio le interesa generar opinión contra un hombre de raza blanca en una sociedad heteropatriarcal (Me gustaría volver a puntualizar que la palabra heteropatriarcal tampoco está recogida en la RAE, juzguen ustedes mismos). 


Como diría mi abuela: “Una imagen vale más que mil palabras”, y desgraciadamente esos trajes naranjas y esos cuchillos tan grandes ya han calado, y de qué forma, en la sociedad. Y por supuesto que han generado opinión pública en este conflicto armado, nos han vuelto a hacer creer que esto se trata de una guerra entre buenos y malos, cuando en realidad ya lo dijo Maquiavelo: “Los hombres rara vez tienen el valor suficiente para ser o extremadamente buenos o extremadamente malos”. 

lunes, 26 de octubre de 2015

El olvido está lleno de memoria

Hace exactamente 76 años en nuestro país ganó el miedo y perdió la libertad. El bando nacional sublevado aquel fatídico 18 de julio de 1936 ganó una guerra que jamás debía haber empezado. Una guerra que liquidó las esperanzas que gran parte de la sociedad española había depositado en la reciente instaurada democracia. Una guerra que dinamitó el gobierno democráticamente elegido por sufragio universal y que impuso una de las mayores dictaduras del siglo XX en Europa occidental. Una guerra que, en definitiva, se podría resumir con palabras como dolor, sufrimiento, muerte, represión, confrontación…Supongo que como todas las guerras.

Tanto la Guerra Civil como la Segunda República Española nos enseñaron que se puede tener razón y aun así ser derrotado. Que hay ideas, y sobre todo personas, que van a un ritmo avanzado para el ser humano; y que hay ideas, y sobre todo personas, que son reaccionarios por naturaleza. En este caso, chocaron estas dos formas de ver el mundo, de actuar frente a la vida, y claro…el resultado fueron 500.000 muertos y otros tantos exiliados.

Creo que matar es una de las cosas más horrendas que puede hacer el ser humano. Matar y robar la infancia a un niño...Nunca he podido entender que en pleno 2015 todavía no esté incorporado en el Código Penal este último caso. Cuando hablamos de asesinatos no me gusta dar números porque sí, sino que prefiero ver más allá de los números. Sé que no es un don que tengamos muchas personas, pero a mí me gusta empatizar con los muertos, porque sé que cada uno de ellos guarda dentro de sí mismo sueños, ilusiones y esperanzas que nunca se podrán hacer realidad. Y más si tenemos en cuenta que no han fallecido por muerte natural, sino por muerte violenta, en este caso, por una guerra civil.

Ahí es adonde quería llegar yo, a los muertos. Especialmente a los desaparecidos, a los de las cunetas, a los de las fosas comunes, a los fusilados…En definitiva, a los muertos de la vergüenza. España, por si no lo sabéis, es el segundo país con más fosas comunes del mundo, solo superado por Camboya. No nos hemos conformado solo con ser líderes en desigualdad social y desempleo, sino que también hemos querido serlo en desaparecidos. Y no será por las veces que nos ha dicho la ONU que debemos hacer urgentemente una comisión que investigue los crímenes del franquismo. Esto se parece a una relación paterno-filial: solo le hacemos caso cuando nos conviene.

No es mi intención, ni mucho menos, convertir a los muertos republicanos en muertos de primera y a los franquistas en muertos de segunda. Mi única intención es conseguir que miles de familiares puedan enterrar dignamente a sus muertos. Ahora mismo, los familiares de los muertos republicanos no saben dónde llevarles flores, porque España está llena de cunetas. Además, no hay ninguna placa que recuerde sus nombres, a no ser que todos los que descansan allí se llamen A-3 o Autovía de Valencia.

Otro tema de gran controversia es qué hacer con los muertos republicanos que están enterrados en el Valle de los Caídos. No sorprende que haya muchas personas que reclamen para las víctimas del terrorismo un respeto que sin ninguna duda merecen, pero lo que sí sorprende es que esas mismas personas no sean capaces de reclamar ese mismo respeto para las víctimas franquistas. Yo creo que piensan que el dolor es como un yogur, cuando pasa el tiempo caduca. Tiene que ser eso, porque si no podríamos pensar que hay que ser muy cruel para exigir a las víctimas del franquismo que acepten una situación que nadie se atrevería a imaginar en el caso de las víctimas de ETA, estar enterrados junto a sus asesinos.

Asimismo, e hilando con el tema de las víctimas de ETA, ni en mis peores pesadillas podría imaginarme ir paseando por las calles de mi Vitoria natal y encontrarme una calle con el nombre de un etarra. Pues bien, eso mismo tenemos que sufrir millones de españoles al pasear por calles de pueblos y ciudades que tienen por nombre generales falangistas y asesinos. Parece algo surrealista, pero infaustamente está pasando en España. ¿Os imagináis ir paseando por las calles de Berlín y encontraros una calle con el nombre de Hitler? De nuevo, el lema “Spain is different” vuelve a cobrar sentido.



miércoles, 21 de octubre de 2015

Era extranjero y me recogisteis

Son tiempos difíciles para los soñadores, para los utópicos, para los pacifistas, para las personas que creen que se puede lograr un mundo mejor, para las personas como yo... En estos tiempos difíciles debemos estar a la altura de las circunstancias. Estamos sufriendo una de las mayores crisis migratorias desde la segunda guerra mundial, y si bien es cierto que una ola de solidaridad ha inundado las calles de Europa, cabe destacar que el racismo y la xenofobia se incrementan demasiado rápido.

Países como Hungría han decidido frenar a los inmigrantes con vallas de cuchillas y cerrando las fronteras cuando les venga en gana… ¿De verdad piensan que esto va a frenar a toda la gente que huye de países en guerra, del hambre, de la miseria? Gran parte de la derecha quiere convertir Europa en un búnker inexpugnable, lleno de europeos en paz y tranquilidad, pero no felices, porque no dejan de escuchar los lamentos.

Primero expolian sus tierras, después provocan guerras terribles, los fuerzan a emigrar, los disparan en la frontera, los mutilan con vallas de cuchillas, y si consiguen cruzar, los encierran en CIEs, los empujan a la muerte…Y cuando por fin protestan, los llaman violentos. Pero sin duda lo que más me preocupa es que la gente entre al trapo, que la gente se crea las mentiras de la derecha. Es ahí cuando tenemos que alzar la voz y decir alto y claro que nosotros estamos del lado del oprimido, porque todos sabemos que en situaciones de injusticia quien se mantiene neutral está eligiendo el lado del represor. O ser oprimido, o ser represor, o cooperar voluntariamente para el mayor bien de todos. No hay otra alternativa posible. No me cabe la menor duda que ante estas situaciones terribles vamos a estar a la altura, porque ya lo hemos estado antes.

Como decía Jacinto Benavente: ‘Hay dos Españas, la que duerme y la que sueña’. No sabéis lo orgulloso que me siento de pertenecer a un mundo, que por muy cruel que sea, sigue estando a la vanguardia de la solidaridad. Un mundo en el que siguen viviendo personas que soñamos constantemente, pero que no nos conformamos con soñar, sino que nos esforzamos día tras día para hacer esos sueños realidad, para construir una España y un mundo más justo.

Quizá sea demasiado joven, y seguramente tenga en la cabeza demasiados pájaros, pero pertenezco a una generación que quiere cambiar el mundo, y sigo soñando que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor, con un mayor sentido de la igualdad. Podéis decir que soy un soñador, pero no soy el único, porque miro a a mi alrededor y veo gente como yo, gente que estamos convencidos de que el mundo está enfermo para que alguien aparezca, y lo cure.




lunes, 5 de octubre de 2015

Dependencia demasiado dependiente

La dependencia en España, y en la mayoría de países occidentales, es uno de los cuatro pilares fundamentales del estado del bienestar junto a la sanidad, la educación y las pensiones. Por consiguiente, era fundamental promover una nueva ley de ámbito nacional que cubriera tales necesidades. El 30 de noviembre de 2006 se hacía realidad el sueño de miles de familias españolas: el congreso de los diputados, por amplia mayoría, aprobó la conocida Ley de dependencia. Por fin iban a tener ayuda institucional para cuidar a sus mayores. Un mes más tarde, el 1 de enero de 2007 entraba en vigor dicha ley.

La ley de dependencia en palabras del presidente que la aprobó, José Luis Rodríguez Zapatero, fue ‘’ un hito histórico”, que permitió dar un sueldo a las casi 1,2 millones de personas que se ocupaban de una persona dependiente en el año 2007. Asimismo, la ley de dependencia supuso una fuerte inyección económica al PIB español ya que se crearon más de 300.000 empleos.

Para los españoles, como sociedad, fue un gran paso en la celebración de los avances sociales de las personas más débiles, y nos hizo orgullosos de volver a sentirnos pioneros en materia social. La dependencia supuso la apertura de un nuevo horizonte para miles de ciudadanos españoles, especialmente para las mujeres que anteriormente debían renunciar a sus respectivos trabajos para cuidar a sus mayores. Por lo tanto, se podría decir que el gobierno de Zapatero mató dos pájaros de un tiro: asentar el cuarto pilar del estado del bienestar, y acabar con uno de los problemas más comunes del sistema patriarcal español. 

Con las características de la nueva Ley, en el año 2007 se vislumbraba un horizonte esperanzador para las personas dependientes, pero la crisis terminó con todas las buenas previsiones sobre dependencia en España. Los datos a 5 de octubre de 2015 son realmente alarmantes: 1.409 millones de euros recortados desde el gobierno central, que deben ser sumados a los 827 millones de euros que también han sido recortados por las Comunidades Autónomas en las ayudas para cuidadores familiares. A estos recortes hay que sumarles la pérdida de poder adquisitivo por parte de las familias, lo que ha hecho que contratar a una persona que cuide a sus mayores sea prácticamente misión imposible. Se podría decir, desde una perspectiva objetiva, que la dependencia está en una situación realmente delicada, ya que miles de personas han tenido que dejar sus respectivos trabajos, sí…con lo que está cayendo, para cuidar a sus familiares.

Aunque sin duda lo más preocupante de todo es que a más de 400.000 personas que solicitaron la ayuda no se la concedieron, produciendo situaciones vergonzosas y lamentables. Según los últimos datos del Observatorio de la Dependencia una de cada cinco personas con dependencia reconocida falleció antes de recibir la ayuda, en total más de 100.000 personas. Asimismo, un 40% de las personas dependientes no reciben ningún tipo de ayuda…Y es que con la excusa de la crisis se abarata todo, incluso las vidas.

Si la grandeza de una sociedad se mide por el trato que se le da a los más débiles, perdónenme la expresión, pero en España estamos verdaderamente jodidos…  

domingo, 5 de abril de 2015

Las muertas y las muertas que están vivas.

Esta pasada semana el terrorismo machista ha vuelto a atacar. Estos terroristas no son tan mediáticos como pueden ser los miembros de ISIS, pero expanden su terror de forma imparable por todo España... Sí, aunque parezca una irreal pesadilla, la violencia machista ha aumentado en pleno siglo XXI. Qué lejos queda aquella perspectiva mía de que este iba a ser el siglo del progreso, el respeto y la tolerancia...

El terrible problema me alarma cada día más, en esta semana ha habido 6 mujeres asesinadas presuntamente a manos de sus respectivas parejas, casi una mujer por día. Un dato estremecedor que pone en entredicho la conducta adoptada por el gobierno y en general por toda la sociedad española ante tal barbarie. Los datos del pasado año son realmente alarmantes: 54 mujeres asesinadas. Pero lo verdaderamente preocupante es que sólo el 25,9 % de esas mujeres habían denunciado anteriormente.

Vayamos al trasfondo del asunto. Estarán de acuerdo conmigo en que el miedo atemoriza a las víctimas de la violencia machista y en que hay demasiadas mujeres que se están enfrentando en soledad a la violencia que ejercen sobre ellas. Humillaciones, silencios, desprecios, insultos, palizas etc... ¿Qué debe hacer mal una sociedad supuestamente avanzada para que sigan ocurriendo casos así? Supongo que debe hacer mal muchas cosas, pero creo que hay un germen que puede ser el principio de todo: la pasividad, la tolerancia y la no educación. No sólo por parte de las mujeres maltratadas, sino por parte de un sector de la población que sigue anclada en el pasado y que no considera al machismo un problema del siglo XXI. Estudios recientes aseguran que 1 de cada 3 chicos entre 12 y 24 años justifican la violencia machista. No sólo no avanzamos, sino que retrocedemos a pasos agigantados.

Aunque tengo que confesarles que mi mayor preocupación, más allá de las mujeres muertas que aparecen pocos segundos en el telediario, son las mujeres que sufren día tras día maltrato psicológico por parte de sus parejas. Nunca oirán en los medios de comunicación hablar de que Ana sufre desprecios continuos por parte de su marido, de que María no tiene ni voz ni voto en su propia casa, o que el novio de Carmen le controla hasta los whatsapp. Creo que es lamentable que tan sólo se hable de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas, porque miles de mujeres sufren cada día en España constantes vejaciones que las hacen caer en depresiones de las que quizá no vuelvan a salir nunca.

Por eso mi reflexión sobre la violencia machista va más allá de números, de datos, de noticias... Mi reflexión se centra en todas esas Ana, María o Carmen para las que levantarse día tras día es soportar una losa demasiado pesada. Mujeres a las que sus parejas les apagaron la luz de la esperanza hace ya mucho tiempo, mujeres a las que les arrebataron sus sueños, sus ganas de vivir. Reflexionen conmigo... ¿Hay algo peor que morir en vida?

"La violencia contra la mujer es quizá la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz."   Kofi Annan