domingo, 5 de abril de 2015

Las muertas y las muertas que están vivas.

Esta pasada semana el terrorismo machista ha vuelto a atacar. Estos terroristas no son tan mediáticos como pueden ser los miembros de ISIS, pero expanden su terror de forma imparable por todo España... Sí, aunque parezca una irreal pesadilla, la violencia machista ha aumentado en pleno siglo XXI. Qué lejos queda aquella perspectiva mía de que este iba a ser el siglo del progreso, el respeto y la tolerancia...

El terrible problema me alarma cada día más, en esta semana ha habido 6 mujeres asesinadas presuntamente a manos de sus respectivas parejas, casi una mujer por día. Un dato estremecedor que pone en entredicho la conducta adoptada por el gobierno y en general por toda la sociedad española ante tal barbarie. Los datos del pasado año son realmente alarmantes: 54 mujeres asesinadas. Pero lo verdaderamente preocupante es que sólo el 25,9 % de esas mujeres habían denunciado anteriormente.

Vayamos al trasfondo del asunto. Estarán de acuerdo conmigo en que el miedo atemoriza a las víctimas de la violencia machista y en que hay demasiadas mujeres que se están enfrentando en soledad a la violencia que ejercen sobre ellas. Humillaciones, silencios, desprecios, insultos, palizas etc... ¿Qué debe hacer mal una sociedad supuestamente avanzada para que sigan ocurriendo casos así? Supongo que debe hacer mal muchas cosas, pero creo que hay un germen que puede ser el principio de todo: la pasividad, la tolerancia y la no educación. No sólo por parte de las mujeres maltratadas, sino por parte de un sector de la población que sigue anclada en el pasado y que no considera al machismo un problema del siglo XXI. Estudios recientes aseguran que 1 de cada 3 chicos entre 12 y 24 años justifican la violencia machista. No sólo no avanzamos, sino que retrocedemos a pasos agigantados.

Aunque tengo que confesarles que mi mayor preocupación, más allá de las mujeres muertas que aparecen pocos segundos en el telediario, son las mujeres que sufren día tras día maltrato psicológico por parte de sus parejas. Nunca oirán en los medios de comunicación hablar de que Ana sufre desprecios continuos por parte de su marido, de que María no tiene ni voz ni voto en su propia casa, o que el novio de Carmen le controla hasta los whatsapp. Creo que es lamentable que tan sólo se hable de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas, porque miles de mujeres sufren cada día en España constantes vejaciones que las hacen caer en depresiones de las que quizá no vuelvan a salir nunca.

Por eso mi reflexión sobre la violencia machista va más allá de números, de datos, de noticias... Mi reflexión se centra en todas esas Ana, María o Carmen para las que levantarse día tras día es soportar una losa demasiado pesada. Mujeres a las que sus parejas les apagaron la luz de la esperanza hace ya mucho tiempo, mujeres a las que les arrebataron sus sueños, sus ganas de vivir. Reflexionen conmigo... ¿Hay algo peor que morir en vida?

"La violencia contra la mujer es quizá la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz."   Kofi Annan